martes, 16 de octubre de 2007

Instante

El fuego se apaga junto al último cigarro, los latidos se detienen junto a tu respiración. El silencio se impone con la aparición de aquel espectro azul que se encontraba encerrado en tus ojos. El espectro se acerca, me hace ver el termino de nuestra fiesta, me hace querer buscar lo nuevo en lo cotidiano.
El tiempo se vuelve a detener para mí. Calles vacías, silencio oportuno, luz tenue y una sobrecogedora sensación. Con esto, el ciclo se volvía a completar, ya era hora de volver a mí esperanzadora realidad.
Transcurren unos minutos y nuevamente vuelvo a encender otro cigarro. Mientras la nicotina se introduce en mi organismo murmuro:

"No respires, no hables, ni tampoco murmures. Cierra tus ojos, todo estará bien... ¡No lo abras aún!. ¿Deseas saber cuando deberás abrir tus ojos? Sólo busca en tu interior aquella pieza que falta en esta escena. Dame tu mano, deja sentirte, ¿Lo haz percibido?.Si suelto tu mano o si dejas de oír mi respiración, podrás abrir tus ojos. Todo estará bien pequeña, solo cree en mí"

Ligeramente empiezo a cerrar mis ojos y de a poco voy soltando tu mano. Vuelves a abrir tus ojos...

El ritmo vuelve, las calles infestadas y el ruido cotidiano. Te sientes vacía al notar lo ocurrido...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho la manera de narrar todo y el ambiente entre under y cotidiano. Lo que me faltó fue un poco de cohesión entre los párrafos, cosa que ya te había comentado en clases. Nos vemos.