Nos miramos el uno al otro durante una tarde entera, no cruzamos palabra alguna. Al finalizar la tarde él me dice:
-Haz fracasado nuevamente...
No lo pude aguantar, me levante de mi silla y lo callé a golpes... Una vez dormido, me encargué de que no volviera a hablarme, ni siquiera a mirarme; Tomé varias pastillas al azar y las deposité una a una en su boca.
El tiempo paso, el efecto empezaba a notarse...
...Poco a poco...
..me fui durmiendo yo también...
...y finalmente...
...deje caer el espejo...
miércoles, 12 de diciembre de 2007
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